Viaja, descubre, comparte

«Viajar, te deja sin palabras, luego te convierte en un narrador de historias». – Ibn Battuta

¿Qué es lo que generalmente haces después de un viaje?, la mayoría de la gente cuenta su historia, ya sea de sus vacaciones en la playa, de un lugar desconocido, una experiencia inolvidable o comparte sus consejos y recomendaciones para que cualquier persona pueda visitar ese lugar. Esas historias quedarán en tu memoria para siempre, pero es triste cuando pasa el tiempo y algunas experiencias se van borrando y no hay manera de conservarlas como quisieras. La mejor forma de hacerlo y lo que la gente más disfruta son las fotografías. Capturar ese momento que viviste justo en el instante correcto. Esa imagen significa mucho para la persona que vivió el momento, pero es más enriquecedor cuando esa imagen digital o de papel cobra vida cuando empiezas a contar tu propia historia y los secretos que guarda ese recuerdo en particular.

Bienvenid@ y si estas leyendo esto es porque te agradó mucho las historias que he compartido hasta aquí, si te has perdido de algún momento, te invito a retomarlo desde su inicio (La aventura comienza solo contigo).

Corrientes, Argentina

Dicho esto, la historia continua en una ciudad llamada Corrientes, un lugar subestimado y poco reconocido por lo pequeño que es, pero lo que la gente no sabe es que guarda algunos secretos y se encuentra a tan solo 8 horas (bus) de una de las 7 maravillas naturales del mundo, las Cataratas de Iguazú. Corrientes se ubica al nordeste de Argentina y también se encuentra a 5 horas (en auto) de la capital de Paraguay (Asunción). Esta experiencia comienza en el Aeropuerto Internacional de Corrientes, al salir del avión y después de encontrar todo mi equipaje, una persona de Aiesec se iba a encargar de recibirme y llevarme hasta mi hospedaje. Lamentablemente me informaron que no podían hacerlo ya que se organizaban por horarios de llegada de los voluntarios y en ese momento nadie estaba disponible. La chica que me iba hospedar se llamaba Mariana y me dijo que tomara un Remis hasta el departamento. Mi chofer fue una mujer de 40 años aproximadamente, durante el trayecto me iba contando como fue la historia de los Remis en la ciudad y ella había sido una de las pioneras en la compañía, me iba explicando algunas rutas y lugares para visitar. Al llegar “mi familia argentina” (Mariana la hija y Fabiana la mamá) me indicaron todo el departamento y me dieron mi propia llave, además de las nuevas reglas de hogar que debía seguir durante mi experiencia. En la noche Mariana me invitó a comer asado argentino donde sus vecinos. Ahí conocí a otra amiga que sigo en contacto, su nombre es Ibi y fui muy afortunado en conocerla y justo al inicio del viaje.

Viaja y comparte experiencias

Recuerdo que llegué el viernes y mi proyecto iniciaba el lunes, así que al siguiente día me invitaron al cumpleaños de una chica ecuatoriana en Resistencia, una ciudad que se encuentra cruzando el puente Chaco-Corrientes. Era la primera vez que iba a conocer la ciudad. No tenía ni idea de que bus tomar ni donde eran las paradas, solamente tenia mi celular para ubicarme en Google Maps. Todos los chicos voluntarios que iban a la fiesta se iban a reunir en una parada que se llama “El puerto”, aquí llegaban todos los buses, era como una parada general, mas no una terminal. El encuentro era a las 20:00 y la fiesta a las 22:00. Fabiana me dio instrucciones de que bus tomar desde el departamento para ir al puerto. Tenía que tomar un colectivo 104 B pero en Argentina se necesita una tarjeta “SUBE” para el colectivo, por el momento me habían prestado una antes de comprarla en una tienda cercana. Sin conocer a nadie llegué a la parada y esperé a los demás. Después de 1 hora (sin exagerar) llegó una chica de Aiesec con los demás chicos voluntarios. Como les mencioné no conocía a nadie ni siquiera sus caras, porque solo algunos tenían su foto en Whatsapp, me presenté con todos y ya me sentía en confianza por conocer a chicos principalmente de Ecuador, México, Chile, Brasil y Argentina. Nuevamente estaba viviendo una experiencia donde la diversidad abunda y te enriqueces de otra cultura estando en Argentina. En Argentina se acostumbra a realizar las fiestas desde las 2:00 de la mañana y se alarga hasta las 5:00 incluso 6:00, era una costumbre muy diferente a la ecuatoriana. Al finalizar una larga y agotadora noche, era tiempo de volver a casa. Lo divertido fue que me indicaron como ir, pero no como regresar 😲. Mi celular estaba descargado así que estaba completamente incomunicado. Al llegar al puerto, esperé el bus 104 B de regreso, luego de algunos minutos me di cuenta que ese colectivo era el único que no pasaba por el puerto y tenía que esperarlo en otra parada. Ya era las 9:00 de la mañana, seguía caminando por el centro para ver la ruta del bus, hasta que al fin encontré la parada y pude regresar.            

Viaja a Corrientes

Nunca me imaginé el poder contarles este tipo de anécdotas y lo que lo hace mejor es que sin darte cuenta empiezas a escribir tan naturalmente y las palabras fluyen. La experiencia que vives te enriquece tanto y contársela a alguien más te hace revivir ese momento. Es por eso que cualquier experiencia única que tengas cuéntaselo a alguien, un amigo, un familiar, tu novi@, o a esa persona que te escuche de verdad, verás que te hará sentir bien y te motivará a seguir viajando y viviendo más experiencias de calidad.             

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